La política cultural es en sí la sistematización coordinada de las prácticas culturales realizadas por los gobernados. Una de las tareas del Estado es propiciarlas y fomentarlas, en aras de establecer los derechos de inclusión y libre manifestación de las ideas, tratando con ello, de generar un entorno social factible para el desarrollo social de los mismos, sólo así se garantiza el derecho al desarrollo y bienestar social.

Históricamente en Tabasco, la política cultural ejercida, aunque no declarada expresamente, ha sido de corte “monista”

Dentro de esta lógica, la política cultural, se manifiesta expresamente en los lineamientos de un programa de gobierno e institución, o implícitamente en la práctica de los ejecutantes de dicho programa, ya que la misma política cultural conlleva las reglas y mecanismos con los que se propiciarán las prácticas culturales, en íntima concordancia con quienes detentan el uso del Estado, por ello es necesario revisar las plataformas en que se sustentan para saber si cumple o no el objetivo que buscan.

Con la llegada de un nuevo partido político al ejercicio del poder ¿qué debemos esperar de la política cultura? Todo está en los postulados, según lo expuesto en la página www.proyecto18.mx, la cual cumple como plataforma de diálogo de Morena, en el rubro de cultura se emprenderá una “Cultura Comunitaria”, que buscará implementar “metodologías participativas con base social, que ya han demostrado resultados positivos, impulsando un trabajo cultural que promueva la paz, el diálogo intercultural, la democracia participativa y el ejercicio de los Derechos Culturales como Derechos Humanos, entendiendo a la cultura como una poderosa herramienta de cohesión y desarrollo humano, social y regional.” En este sentido, y siguiendo los conceptos del investigador brasileño de cultura Teixeira Coelho, la nueva política cultural tendrá un corte “monista” (ésta obedece a un plan nacionalista que propugna un encuadre ideológico), con énfasis “populista”, ya que será dictado desde la federación, buscando centrarse más en el producto más que en el objeto; la práctica cultural servirá para fomentar un entorno integral, eso es lo que se busca, ¿cómo se conseguirá?, supongo que eso estará descrito en el Plan de Desarrollo Nacional 2018-2024, enmarcado en sus lineamientos y acciones.

Creo que la apuesta debería de ser también por la formación; así como el seguimiento y evaluación continúa. Hay muchas cosas en las que hay qué pensar, todas ellas desde la lógica nodal que se ha expuesto, la nueva política cultural “comunitaria” que se emprenderá.

Históricamente en Tabasco, la política cultural ejercida, aunque no declarada expresamente, ha sido de corte “monista” (Teixeira Coelho, 2000); con los relevos gubernamentales, ha tenido diversos énfasis, sin dejar lo “monista”, así ha sido una política cultural “rutinaria”, obedecido a la demanda de los practicantes (esto explica la gran “eventitis” que engrosa los informes de instituciones y gobierno), sin olvidar que también ha sido de corte “elitista”, ya que quienes pueden acceder a ella sólo son sectores urbanos establecidos.

Con la nueva política cultural esbozada, ¿entonces, qué pasará en Tabasco? Concorde a lo expuesto, veremos una política cultural “monista” con énfasis “populista”, ya que va a seguir el precepto fijado desde donde se encuentre la Secretaría de Cultura Federal. Para quienes están preocupados por trabajo, lo tendrán, ya que las prácticas culturales se fomentarán a través de “caravanas culturales o exposiciones regionales”, esto lo expresó en el “Encuentro por la Cultura”, realizado por la UNAM, la virtual Secretaria, Alejandra Frausto Guerrero (estas actividades serían un poco como las de finales de los setenta y principio de los ochenta, claro con matices diferentes a los realizados por Víctor Sandoval). En un primer sentido, creo que este reajuste de política cultural traerá una mayor divulgación de las prácticas culturales y quizás, un mayor número de actividades realizadas en espacios poco socorridos hoy en día (“eventitis” turística). Quizás, por el corte, haya una revaloración al patrimonio cultural, tangible e intangible. Veremos quizás el fomento a la microempresa cultural, llámense estímulos fiscales para promotores, gestores y practicantes culturales.

Este panorama es alentador, se parece en mucho a lo emprendido por el gobierno de González Pedrero (el padre de la burocracia cultural), pero se esfumará sino se consolidan otros sectores, como lo son la formación de nuevos públicos y la profesionalización de los ejecutantes, urge una revalorización de éstos; puesto que el fracaso de las políticas culturales establecidas en los años ochenta en Tabasco, gracias al apoyo -en parte- de la consorte de Pedrero, sólo estimularon la organización de grupos civiles de practicantes culturales, tal vez creyendo que a la postre, estos organizados ya, darían el salto en búsqueda de la profesionalización y mayor participación en las políticas culturales, pero no fue así; la organización pronto se estancó dada el poco o nulo apoyo gubernamental, hasta fenecer en su gran mayoría, sólo sobreviven unas cuantas. A raíz de esta experiencia, es necesario que el Estado asuma, en su papel de rector, la tutela del diagnóstico y evaluación de los organismos que fomentan, instruyen, propician y difunden la cultura, para que con ello se reformen bajo un nuevo planteamiento de la cultural para Tabasco, no sólo a través del cambio de un organismo institucional (entiéndase el paso de Instituto a Secretaría), sino todo un nuevo andamiaje, puesto que se necesita robustecer este sector, sí con él se pretende garantizar “una herramienta de cohesión y desarrollo humano, social y regional.” Creo que la apuesta debería de ser también por la formación; así como el seguimiento y evaluación continúa. Hay muchas cosas en las que hay qué pensar, todas ellas desde la lógica nodal que se ha expuesto, la nueva política cultural “comunitaria” que se emprenderá.

De aquí, nace una nueva interrogante, que puede servir para un debate propositivo y quizás para un nuevo textículo: ¿cuál debería de ser el organigrama de la Secretaría de Cultura de Tabasco?, ¿cuál debería de ser el perfil del Secretario de Cultura y los Directores?


Este textículo se puede compartir, debatir e incluso analizar, siempre y cuando se de crédito a quien esto firma.