Una cuentista que ama la inteligencia y el mar. Soledad Arellano

Estas preguntas fueron realizadas a través de correo electrónico, amablemente fueron contestadas, en el mes de septiembre de 2018. El objetivo central, es saber por voz de la autora, su metodología y referencias para crear cuentos.

 

¿Qué significa escribir para Soledad Arellano?

Un placer, una distracción, un escape de lo habitual, de lo anodino, de lo estresante. Una posibilidad de trabajar para que las palabras se encadenen, de la forma que me gusta, para crear otras realidades, otros seres y otros desenlaces.

¿Cómo y por qué comenzó usted a escribir?

No sé, imagino que si encuentras algo que te apasiona, en este caso los libros, tú también quieres hacerlos.

Si no eres un genio, estudia la teoría del cuento y lee muchos cuentos antes de escribir.

 

¿En dónde se formó como escritora, es decir, asistió a talleres o alguna escuela para ello?

Bueno, me parece un poco soberbio decir que me formé “como escritora”. La pregunta sería si tengo una formación literaria formal, y no, no la tengo. Mi primer acercamiento a este campo fue a través de la Revista El Cuento de Edmundo Valadés, porque en cada uno de sus números publicaba artículos donde algunos grandes maestros de la escritura hablaban sobre teoría y creación del cuento. Además, claro, de la excelente selección de cuentos que aparecían en cada edición. Así que cada número era como un curso intensivo. Uno de mis grandes orgullos es que algunos de mis primeros cuentos aparecieron publicados en esta revista que tenía un concurso permanente de minificción.

Posteriormente, tomé un diplomado en Creación Literaria que impartió la SOGEM, aquí en Villahermosa, y luego algunos talleres cortos, tanto en la Escuela de Escritores José Gorostiza como en la Sociedad de Escritores Letras y Voces de Tabasco y en la Universidad Juárez Autónoma de Tabasco.

Respecto a la redacción en general, estuve en un par de cursos muy breves cuando trabajé como correctora en la Revista Médico Moderno, cualquier otra cosa que pueda saber al respecto ha sido a través de los libros.

¿Cuántas horas le dedica al proceso de escritura y lectura; y en qué horarios lo hace, por las mañanas, noches, tardes…?

Yo generalmente escribo y siempre he escrito en escapadas, en tiempos robados al trabajo o a los quehaceres cotidianos… y los tiempos robados nunca tiene horario; te escapas cuando puedes o cuando ya no puedes seguir sin una buena escapada.

¿Qué prefiere más leer o escribir?

A veces una cosa, a veces la otra. Las dos me son esenciales.

¿Cuáles son sus escritores de cabecera? 

Uff tengo muchos. Los libros y los autores son como los amigos o las bebidas o incluso la ropa. Sabes que están ahí y seleccionas uno u otro, de acuerdo a tu estado de ánimo, a tu edad, al tiempo, al entorno. Pero puedo decir que admiro profundamente a Alejo Carpentier por la Consagración de la primavera y Los pasos perdidos; también están Alessandro Baricco, autor de Seda; Fernando de Rojas autor de La Celestina; Luis Sepúlveda… en fin creo que la lista sería enorme.

Podría compartirnos su metodología de escribir, de qué tipo de escritora es, de las que piensa mucho una historia antes de escribirla o de las que escriben la idea de inmediato?

Tal vez soy una combinación de esos dos tipos, porque primero aparece la idea; un principio, una situación, un final (y tengo que escribir esas ideas lo más rápido posible, aunque sea en el reverso de una nota de comprar, antes de perder el tono), y después vino un largo proceso de escribir, releer, pensar, borrar, escribir, limpiar; castigar al cuento, como decía René Avilés.

¿Cuál es su atmosfera para escribir?, lo hace con música, silencio, cerca de sus libros o una ventana…

La verdad es que he escrito en todas esas condiciones y muchas otras, incluyendo junto a una ventana pero la de un camión. Es decir, cuando se puede, donde se puede.

¿Por qué el género narrativo?

Porque soy malísisisma para la poesía.

¿Podría definir con sus propias palabras qué es un cuento? 

Es un relato breve que atrapa al lector, lo seduce, lo lleva y después lo sorprende, lo golpea, lo deslumbra con un final inesperado; justificado pero sorpresivo. Es un reto, un duelo de inteligencia donde se cuenta una historia explícita y se esconda otra implícita que se desvela en el desenlace.

Si pudiera escribir un decálogo sobre el cuento, ¿cuál sería?

  1. Si no eres un genio, estudia la teoría del cuento y lee muchos cuentos antes de escribir.
  2. No empieces a escribir el cuento si aún no tienes un buen final.
  3. No escribas para complacer a nadie, escribe el relato que a ti te gustaría leer.
  4. No trates de escribir “al estilo de”.
  5. Escribe absolutamente todo lo que se te ocurra.
  6. Borra absolutamente todo lo que no sea indispensable para contar la historia.
  7. Elimina todas las descripciones exhaustivas.
  8. Trata de visualizar a tus personajes. Imagina su físico, su ropa, sus gestos, su voz, porque si no existen para ti, no van a existir para nadie.
  9. Visualiza la imagen de tus personajes y escúchalos decir sus diálogos, si la imagen y el diálogo no son coherentes, cámbialos.
  10. Revisa y vuelve a borrar.

 

¿Qué opinión le merece el estado actual de la literatura?

Como la de todos los tiempos, siempre hay obras excelentes, obras buenas, obras mediocres y basura.

Siguiendo la idea de la pregunta anterior, ¿cuáles serían los escritores contemporáneos que usted recomienda leer?

Me gusta Luis Sepúlveda, Paco Ignacio Taibo II, Manuel Vásquez Montalbán, algunos otros autores como Henning Mankell que escriben buenos thrillers y varios otros…

¿Si pudiera retroceder el tiempo, a qué etapa de su vida regresaría y por qué?

Al momento en que me dieron la solicitud para entrar a la UNAM y yo, en un acto de estúpida obediencia familiar, escribí Odontología en lugar de Letras Hispánicas.

Que le pudiera aconsejar a un novel escritor Soledad Arellano…

Que lea mucho, muchísimo. Que lea literatura y teoría literaria. Que se prepare de manera formal (la Escuela de Escritores José Gorostiza es una excelente opción). Que mire a las personas que lo rodean y que las escuche que se apropie de todos los personajes que vea a su alrededor y que imagine cada una de sus historias. Que escriba lo más que pueda, siempre que tenga oportunidad y lo mejor que sepa. Que busque el milagro de vivir de lo que escribe, pero que, mientras espera el milagro, busque trabajo y se divierta escribiendo.

Si pudiera escribir su epitafio, ¿qué le gustaría que dijera?

Amaba el mar y la inteligencia, disfrutaba profundamente leer y escribir, su mayor orgullo fueron sus hijos y sus nietos.

Entrevista realizada por Luis Acopa.