Aprendiz de voyeur 

Alicia Delaval

Este relato erótico voyeurista, de la novela “Las vírgenes terrestres”, es un antecedente de la literatura erótica escrita por mujeres en la tradición  literaria tabasqueña.

Susana y Felipe descendieron del carro pero, como siempre, la posdata les resultó más larga que la carta. Esa noche se habían acariciado como nunca; pero aun así no se sentían satisfechos tal vez porque las caricias son, en el amor, como el vino dulce y fuerte que en lugar de saciar la sed, la fustiga.

La joven hizo amago de abrir la puerta y entrar; pero Felipe, excitado, la atrajo hacia, la encerró en sus brazos y buscó la boca que se le entregó, como siempre, apasionada.

Las caricias son, en el amor, como el vino dulce y fuerte que en lugar de saciar la sed, la fustiga.

“Es una de las cosas que más amo en ella –se dijo el muchacho-, sabe besar; pone en sus besos tal fuego que uno se siente arder en una maravillosa e increíble hoguera”.