Érase una vez un cuento en línea

Espacio dedicado a la difusión de la narrativa

Etiqueta: mujeres

Un cuento de amor

Mi amado amadísimo

Soledad Arellano

Escritora, correctora, maestra universitaria y una de las voces narrativas más audaz en la tradición cuentística de Tabasco.

Hoy es el día de mi boda y él no está. Sé que es inútil esperarlo; no va a llegar. Sólo puedo recibir las felicitaciones y simular que estoy contenta. Por fin la solterona de la familia se casa.

Nadie podía entender que yo fuera feliz sin pareja, pero era cierto: el trabajo, los amigos y, sobre todo, la compañía de él llenaban mi vida. Siempre nos llevamos muy bien, y si hubiera un culpable de lo sucedido tendría que ser yo, porque él siempre confió en mí. Al principio, quizás porque era la única que no lo trataba como a un niño, ni me reía de sus conflictos adolescentes o porque él sentía mi enorme cariño. No sé, pero se acostumbró a estar conmigo, a contarme sus cosas y pedirme opiniones.

A mí me halagaba cuando prefería mi compañía a la de las jovencitas de su edad o cuando comentaba que ninguno de mis –cada vez más escasos– pretendientes me merecía.

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Erotismo experimental

Gajes del oficio

Mario De Lille

Cuento con tintes eróticos, con una narrativa experimental de mano de uno de los autores más asiduos a este tipo de modelo literario.

Panoshcä adorada:

Mi viaje alrededor del mundo ya empieza a cansarme. He perseguido miles y miles de cosas, he rodado mucho y como todo animal de monte, añoro mi refugio, mi hogar. Hay en estas tierras una canción un tanto gastada, pero que a mí me suena maravillosamente y me atrae tu pelo hirsuto a olerlo en esta distancia que la vida nos ha designado trágicamente. La canción dice: “y tú tan lejos, tan lejos, y yo pensando en tu amor”. Como ves, las cosas son iguales en todos los países de la tierra. Si cuando yo abonaba tu campo, tenía un temor enorme de lastimarte, mas tus valientes palabras me animaban a seguir adelante: no temas Verguei, no temas, que la riqueza de la campiña va en razón directa de la dureza del arado. ¿Acaso crees que el árbol no se duele cuando le brota el fruto? Y sin embargo no hay alegría más grande al florecer el árbol como presagio de los tiempos de bonanza.

Y sí, amada mía, ver tu surco desflorándose con alegría inmensa en mis sueños, como todas las vece que me acerqué a tu señorío. Me son tan nítidos los recuerdos al ver toda tu atención puesta en mi arma, y todos tus afanes y esfuerzos por darle lustre, pulirla, prepararla y envolverla siempre con un quejido final de hambre saciada.

Y sí, amada mía, ver tu surco desflorándose con alegría inmensa en mis sueños, como todas las vece que me acerqué a tu señorío. Me son tan nítidos los recuerdos al ver toda tu atención puesta en mi arma, y todos tus afanes y esfuerzos por darle lustre, pulirla, prepararla y envolverla siempre con un quejido final de hambre saciada. Veo tu cara transformándose de mujer amante a bestia ofendida por el sexoamor. Tu respiración ya reposada. Tu pensamiento en blanco, libre ahora de la preocupación de halagarme…, si todas mis ansias se mueren diariamente al momento de poseerte.

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Cuento erótico

Aprendiz de voyeur 

Alicia Delaval

Este relato erótico voyeurista, de la novela “Las vírgenes terrestres”, es un antecedente de la literatura erótica escrita por mujeres en la tradición  literaria tabasqueña.

Susana y Felipe descendieron del carro pero, como siempre, la posdata les resultó más larga que la carta. Esa noche se habían acariciado como nunca; pero aun así no se sentían satisfechos tal vez porque las caricias son, en el amor, como el vino dulce y fuerte que en lugar de saciar la sed, la fustiga.

La joven hizo amago de abrir la puerta y entrar; pero Felipe, excitado, la atrajo hacia, la encerró en sus brazos y buscó la boca que se le entregó, como siempre, apasionada.

Las caricias son, en el amor, como el vino dulce y fuerte que en lugar de saciar la sed, la fustiga.

“Es una de las cosas que más amo en ella –se dijo el muchacho-, sabe besar; pone en sus besos tal fuego que uno se siente arder en una maravillosa e increíble hoguera”.

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