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El cuento del fakir

La muerte del fakir

Rafael Domínguez Gamas

Esta narración es una muestra de lo real maravilloso de la antigua San Juan Bautista, hoy Villahermosa. El texto ha sido retomado por otros autores de ficción para construir nuevas narraciones, donde el faquir tiene otros desenlaces.

Lo que voy a referir me parece que aconteció en el año de 1913 del siglo veinte, precisamente cuando ya había cumplido la tercera década de mi vida. Fue algo horrible que nunca olvidaré.

Alguien argüía que cosa igual había hecho ya en otros lugares como en Mérida de Yucatán con toda felicidad.

Se anunció que un domingo por la mañana, en presencia de cuantas personas quisieran asistir al espectáculo sería sepultado un fakir en el coloso taurino. Decíase que el dicho fakir se produciría por si solo el estado de catalepsia, y que en ese estado, con una lentísima pulsación que le permitiera permanecer dentro de una caja de madera preparada ad hoc, de lo cual darían fe algunos de los médicos de la localidad especialmente invitados para ese efecto, sería sepultado dentro de la referida caja y que así permanecería hasta después de la corrida de toros que se efectuaría en la tarde.

Un micro relato fantástico y una meta-minificción

El espejo

Salvador Córdova León

La brevedad es un atributo de la narrativa de Salvador Córdova León y estos dos piezas reflejan su acucioso cuidado.

Hasta hoy, solemos pensar que la gente se muere, pero ello no es más que una ilusión colectiva. Lo que llamamos muerte es, en realidad, el arribo de todas las personas a este mundo. Todos nacemos de una determinada edad, y poco a poco vamos verdaderamente evolucionando hasta desvanecernos. Consideramos a la infancia como el pasado, pero realmente es el futuro, y lo que llamamos futuro es el pasado que, sin embargo, yace en el olvido y de él sólo tenemos reminiscencias, lo que nos lleva a temer que en ese engañoso porvenir ocurran cosas desagradable, o mantenemos la falsa esperanza de que la buena suerte nos acompañará, ambas cosas imposibles, desde luego. Sin embargo, nuestra infancia que, como ya hemos dicho, es nuestro verdadero futuro, se nos presenta comparativamente con una gran nitidez, y creemos recordar cuando no hay más que proyecciones de nuestra fantasía, las cuales tienden a convertirse en realidad, por lo que debemos ser muy cuidadosos cuando creemos estar ejercitando la memoria, ya que en realidad pusimos en juego nuestra imaginación.

Nuestra infancia, es nuestro verdadero futuro.

 

Exorcismos literarios

Taller literario

Efraín Gutiérrez

A través de una narración con elementos fantásticos podemos entrar en el mundo intimo de la creación literaria, a través de una simple reunión de taller literario.

Aquella mujer se metió como distraída a la sesión del taller literario y, sin ver a Karime ocupada en desvestir a besos a uno de sus galanes, acentuó su voz de extranjera al preguntar por Luis. El viejo coordinador del grupo permaneció con la boca abierta, devorándola con la mirada, y ella le obsequió un gesto de coquetería al volverse hacia la puerta de salida.

—Si lo mirás a ese boludo, le decís que lo ando buscando.

—¿Cómo te llamas?

—Decile que vino Margaret.

—¿La Dama de Hierro? —bromeó Lucio.

—La dama de los besos —replicó ella, con voz grave y sensual.

El viejo coordinador había señalado hasta el cansancio el deber de los escritores en cuanto a meterse debajo de la piel de sus personajes y vivir en sus mundos, pero tal recomendación nunca tuvo el propósito de llegar al extremo de hacerlos caer en confusiones.

Al salir dejó una fragancia exquisita, excitante, la cual se enrareció con el peculiar olorcillo a tabaco del viejo marinero campechano-genovés que Lucio metió al taller y quien, en ese momento, dejó su asiento con tal de arrimarse a su invitante y al coordinador del grupo; con ambos brazos los rodeó por los hombros y después de aspirar con fruición los restos del perfume, comentó sin dirigirse a nadie:

—¡Esa mujer es un mangazo!

—¿Cómo los mangos que Alejandro nos trajo el otro día? —preguntó Karime, con inocente malicia.

Minificciones

Minificciones

Mario De Lille


Este subgénero del cuento fue muy socorrido en Latinoamérica a raíz de las vanguardias literarias. En Tabasco, nuestro autor fue uno de sus más asiduos practicantes, ya que la experimentación fue un sello de su obra. Aquí mostramos una selección de ellas.

 

El tiempo

El tiempo no dispensaba nada y por eso creó al hombre. El hombre, vengativo, tampoco perdonó al tiempo y por consecuencia, fabricó al espejo. Éste pobre, como no tiene su gran memoria, no le quedó otra que borrarlos.

El hombre, habiendo aprendido la lección, se refugió en el tiempo. ¡Ah!, pero éste si que es vengativo, y entonces…, se inventó a sí mismo. Y listo.

En la cama y en la cárcel, se conoce a las amigas.

Las amigas

En la cama y en la cárcel, se conoce a las amigas.

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