El ahogado

José Carlos Becerra

Con una narración líneal, Becerra busca mostrarnos las entrañas de la conciencia sobre los actos previos, dejando constancia de la intima relación que guardan los tabasqueños con el agua.

 Quienes lo hayan conocido antes, no podrían reconocerlo ahora. Sin embargo, los testigos se agrupaban a su lado con caras de asco, repugnancia, sorpresa, curiosidad, fastidio…

—¿Lo reconoce usted? Bajó la cabeza sintiendo que el pecho se le apretaba de angustia, mientras que en el estómago se le formaba un vacío que descendía, que la hacía vacilar. Buscó un lugar donde apoyar su tembloroso cuerpo sin encontrarlo. Sólo había rostros contemplándola y frías paredes desnudas. Le miró los dedos hinchados, carcomidos; allí estaba el anillo con sus iniciales: Q. S…. La voz volvió a llegar a sus oídos, como sonando desde lejos, pero inquisitiva y firme, sin lugar a dudas.

Le miró los dedos hinchados, carcomidos; allí estaba el anillo con sus iniciales: Q. S….

—¿Lo reconoce usted?

Asintió bajando la cabeza, mientras los presentes la miraban con compasión o curiosidad.