Tres Marías

Primera cuentista en Tabasco

Teutila Correa Zapata

Aquí tenemos a la primera mujer que escribió cuento en Tabasco. Historias lineales de corte realista que reflejan las condiciones sociales de la época. 

Así: eran tres. ¿Cuál era la más bonita? Nadie podría decirlo. En sus mejillas lucía el tenue color de rosa de un amanecer de abril, y en sus ojos el brillo intenso y sereno de un cielo tropical. ¡Dieciocho años! ¿Qué más se necesitaba para ser bella y hermosa? ¡Ojalá y no se necesitara más para ser feliz también!

Salida apenas de la pubertad, la mujer conserva todavía sus gracias infantiles, que las curvas deliciosas de la juventud van esfumando poco a poco, para reinar en lo absoluto y mostrar el triunfo completo de un cuerpo escultural. ¿Y quién no advierte que la belleza femenina impresiona más que cualquiera otra belleza? ¿Qué pueden ser la gracia del pájaro, la hermosura de una flor, la suntuosa armonía del mismo cielo al despuntar la aurora y aparecer el sol, ante la belleza de la joven mujer? Nada, absolutamente nada, porque ella es pájaro, flor y sol al mismo tiempo.

La alegría del pájaro que canta volando de rama en rama, no cautiva tanto como la risa alegre de la mujer hermosa. La flor que se mece en el tallo movido por la brisa, no tiene la gracia que el cimbreante talle de la joven que al pasar nos cautiva sin saberlo. La luz del sol, esplendorosa como es, no se compara con esa luz de los bonitos ojos, en cuyas miradas creemos encontrar el misterio profundo de los cielos.

Pájaro inquieto, perfumada flor, sol esplendente, más que todo eso es la mujer más hermosa; y como el pájaro que a veces llora cantando, la flor que se muere esparciendo su aroma, y el sol que se envuelve en nubes borrascosas, ella también tiene sus quebrantos; la aureola de la juventud no significa aureola de felicidad, y con sus risas va mezclado el llanto.

Eran tres. ¿Cuál era la más bonita? Nadie podría decirlo. Amigas inseparables pasan alegres por las umbrosas calles de la alameda atrayendo la vista y arrancando suspiros de los jóvenes, que con mirada ansiosa siguen sus siluetas garbosas y arrogantes. Entre risas y cuchicheos se cuentan sus secretos, que sin duda alguna son secretos de amor.