El torno del Diablo

Justo Cecilio Santa Anna

Ésta breve narración, es el antecedente del cuento gótico en Tabasco. Para una lectura más fluida hemos alterado la puntuación, respetando los arcaísmo.

No todo era vida y dulzura en los viejos tiempos, que si aliquando los moradores del cielo bajaban a la tierra y se metían en nuestras casas como Pedro por la suya, también los espíritus infernales solían dejar sus caldeados antros y pasar veranos y, hasta inviernos, entre los pacíficos moradores de las riberas del Grijalva, que por desgracia, éstas no sólo han producido nardos y flores, como dijo el poeta, sino hasta ciertas alimañas ponzoñosas y trasgos y dragones, más o menos informales.

Hay un paraje del famoso río que se acaba de mentar, conocido desde el siglo XVII, o acaso desde antes, con el nombre de Torno del Diablo, y a propósito del origen de este nombre, refiere la tradición lo que el que siguiera leyendo verá más adelante, con no poco entretenimiento.

Era fama que en el sitio o meandro del río, el Torno del Diablo se aparecía el mismísimo demonio durante las noches oscuras, haciendo visajes, chisporroteando como un torito de fuego de esos que hacen la delicia de los chicos en nuestras fiestas populares, echando lumbre por ojos y boca. Lo raro de todo aquello era que, cuando se armaban los vecinos de Villahermosa he iban, temblando como azogados, a espiar a aquel Demonio durante sus alardes pirotécnicos, el tal no aparecía por ningún lado, se evaporaba, se deshacía, como si se lo tragará la tierra o el mismísimo infierno, que es lo más probable.