El peor de los infortunios 

Marcos Rojas Gutiérrez

Cuentista, novelista y narrador irreverente.

Llamaron del hospital para informarme que mi madre acababa de nacer. Debía tratarse de una broma, desde luego, pero fueron muy insistentes.

—Es su madre —dijeron—, apresúrese.

Me fui hacia allá en chinga loca, hecho un saco de nervios.

—Oigan, no se pasen de lanza, soy huérfano —les recriminé cuando llegué al hospital a mentarles su suerte—. ¿Cómo se atreven a burlarse de esta manera?