Érase una vez un cuento en línea

Espacio dedicado a la difusión del género cuento

Mes: mayo 2017 (Página 1 de 2)

Un ajuste de cuentas

El ahogado

José Carlos Becerra

Con una narración líneal, Becerra busca mostrarnos las entrañas de la conciencia sobre los actos previos, dejando constancia de la intima relación que guardan los tabasqueños con el agua.

 Quienes lo hayan conocido antes, no podrían reconocerlo ahora. Sin embargo, los testigos se agrupaban a su lado con caras de asco, repugnancia, sorpresa, curiosidad, fastidio…

—¿Lo reconoce usted? Bajó la cabeza sintiendo que el pecho se le apretaba de angustia, mientras que en el estómago se le formaba un vacío que descendía, que la hacía vacilar. Buscó un lugar donde apoyar su tembloroso cuerpo sin encontrarlo. Sólo había rostros contemplándola y frías paredes desnudas. Le miró los dedos hinchados, carcomidos; allí estaba el anillo con sus iniciales: Q. S…. La voz volvió a llegar a sus oídos, como sonando desde lejos, pero inquisitiva y firme, sin lugar a dudas.

Le miró los dedos hinchados, carcomidos; allí estaba el anillo con sus iniciales: Q. S….

—¿Lo reconoce usted?

Asintió bajando la cabeza, mientras los presentes la miraban con compasión o curiosidad.

Leer más

José Carlos Becerra, el cuentista

¿A dónde vas Juan Manuel?

José Carlos Becerra

Una narración costumbrista, que a través del deseo por explorar, nos muestra el habitad del tabasqueño de mediados de siglo XX.

-¿A dónde vas Juan Manuel? ¿Pa’onde vas?

El camino era una cinta larga y lodosa salpicada de huellas de cascos de caballos. Juan Manuel tenía la frente empapada, de cabellos ásperos y negrísimos, todo sudoroso, llevaba en sus pequeños ojos de niño la chispa febril de su deseo, la ansiedad de realizar aquel sueño que había galvanizado su mente: “Ir a la ciudad” era la meta que llevaba prendida en sus sentidos.

Mientras los huaraches se le hundían en el lodo semi-seco, a medida que iba caminando, cada vez que se cruzaba con algún jinete conocido escuchaba la misma frase: «¿A dónde vas Juan Manuel? ¿A dónde vas?» Apresuradamente, maquinalmente repetía él: «Pa’allá, voy pa’llá» y con el índice señalaba a cualquier punto del camino, temeroso de ser descubierto.

Llevaba en sus pequeños ojos de niño la chispa febril de su deseo, la ansiedad de realizar aquel sueño que había galvanizado su mente…

—Villahermosa está lejos, había oído decir a los que ya habían ido. Alguna vez pensó en ella, se la imaginaba como la litografía del viejo y polvoriento cromo que empapelaba desde que él era pequeño, una parte de la frágil pared de su casa de guano. Toda llena de iglesias de altas torres, y un enorme y antiguo palacio donde vivían los que mandaban en la ciudad.

Leer más

Erotismo experimental

Gajes del oficio

Mario De Lille

Cuento con tintes eróticos, con una narrativa experimental de mano de uno de los autores más asiduos a este tipo de modelo literario.

Panoshcä adorada:

Mi viaje alrededor del mundo ya empieza a cansarme. He perseguido miles y miles de cosas, he rodado mucho y como todo animal de monte, añoro mi refugio, mi hogar. Hay en estas tierras una canción un tanto gastada, pero que a mí me suena maravillosamente y me atrae tu pelo hirsuto a olerlo en esta distancia que la vida nos ha designado trágicamente. La canción dice: “y tú tan lejos, tan lejos, y yo pensando en tu amor”. Como ves, las cosas son iguales en todos los países de la tierra. Si cuando yo abonaba tu campo, tenía un temor enorme de lastimarte, mas tus valientes palabras me animaban a seguir adelante: no temas Verguei, no temas, que la riqueza de la campiña va en razón directa de la dureza del arado. ¿Acaso crees que el árbol no se duele cuando le brota el fruto? Y sin embargo no hay alegría más grande al florecer el árbol como presagio de los tiempos de bonanza.

Y sí, amada mía, ver tu surco desflorándose con alegría inmensa en mis sueños, como todas las vece que me acerqué a tu señorío. Me son tan nítidos los recuerdos al ver toda tu atención puesta en mi arma, y todos tus afanes y esfuerzos por darle lustre, pulirla, prepararla y envolverla siempre con un quejido final de hambre saciada.

Y sí, amada mía, ver tu surco desflorándose con alegría inmensa en mis sueños, como todas las vece que me acerqué a tu señorío. Me son tan nítidos los recuerdos al ver toda tu atención puesta en mi arma, y todos tus afanes y esfuerzos por darle lustre, pulirla, prepararla y envolverla siempre con un quejido final de hambre saciada. Veo tu cara transformándose de mujer amante a bestia ofendida por el sexoamor. Tu respiración ya reposada. Tu pensamiento en blanco, libre ahora de la preocupación de halagarme…, si todas mis ansias se mueren diariamente al momento de poseerte.

Leer más

Minificciones

Minificciones

Mario De Lille


Este subgénero del cuento fue muy socorrido en Latinoamérica a raíz de las vanguardias literarias. En Tabasco, nuestro autor fue uno de sus más asiduos practicantes, ya que la experimentación fue un sello de su obra. Aquí mostramos una selección de ellas.

 

El tiempo

El tiempo no dispensaba nada y por eso creó al hombre. El hombre, vengativo, tampoco perdonó al tiempo y por consecuencia, fabricó al espejo. Éste pobre, como no tiene su gran memoria, no le quedó otra que borrarlos.

El hombre, habiendo aprendido la lección, se refugió en el tiempo. ¡Ah!, pero éste si que es vengativo, y entonces…, se inventó a sí mismo. Y listo.

En la cama y en la cárcel, se conoce a las amigas.

Las amigas

En la cama y en la cárcel, se conoce a las amigas.

Leer más

Página 1 de 2

Creado con WordPress & Tema de Anders Norén